miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Pido y recibo?


Está escrito:

"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." Mateo 7:7-8

Humm, tal vez, después de leer este mensaje, te frotes las manos y pienses: “¡Que maravilla! Tan rápido…pido y recibo; busco y encuentro; llamo y se abre”

Entonces, ¿por qué no recibo lo que pido? ¿Por qué no obtengo repuesta de lo que quiero?

¿Sabes por qué? Porque existe una condición muy clara, ¡y la condición es “dar”!

Normalmente, pensamos: Voy a pedir y a esperar. Pero no sirve de nada pedir que Dios haga que caigan del cielo las maravillas que le pido, ya que si tengo fe para pedir, también debo tener la responsabilidad de entregarme por el pedido que hice; es darme en función de aquello que pedí.

Haciendo un análisis más profundo: Quien pide es quien tiene un objetivo en la vida y en él tiene que revelar entrega y sacrificio, de lo contrario no se beneficiará de la respuesta; del cumplimento de sus objetivos.

Es de suma importancia aclarar que no ocurre exactamente como está escrito, porque no hay entrega de parte de la persona. Todo lo que quiero que ocurra, tengo que provocarlo y cobrar de mí misma, el hacerlo. No hay otro camino, sino entregarme por eso.

Vamos a dejar de ser neófitos y usar el raciocinio, pues es de sentido común que para toda acción, hay una reacción. Si tus acciones son débiles, entonces lo que vas a recibir naturalmente es débil.

Por otro lado, cuando de tu parte existe entrega y vida en lo que pretendes ser y en lo que haces, las consecuencias son realizadoras dejando a quien esté a tu alrededor con la boca abierta.

La fe inteligente me dice que tengo que trabajar en lo que “estoy siendo”, “cómo estoy”, “la manera en que me entrego”. Si no consigo encontrarme a mí misma, difícilmente conseguiré entregarme totalmente.

Viviane Freitas

No hay comentarios:

Publicar un comentario