domingo, 17 de marzo de 2013
Para ser feliz se necesita el Espíritu del Amor
“(…) diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.
Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.”, (Mateo 25:1-12).
El aceite es el Espíritu del Amor, y las lámparas son las personas. Hay mucha gente trabajadora, inteligente y luchadora, pero que no tiene el Espíritu del Amor; son lámparas bonitas, pero sin aceite en su interior.
Por no tener al Espíritu del Amor, hubo cinco mujeres que fueron dejadas en el altar, mientras que las otras cinco se fueron con el novio.
¿Cuán importante es para usted ser feliz en el amor? El aceite, que es el Espíritu del Amor, tiene precio, pero no se paga con dinero. Usted tiene que usar su fe, sacrificar, confiar y creer que quien va a traerle felicidad es el Espíritu del Amor.
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