viernes, 11 de enero de 2013

¡"Arranca" violentamente!

Dios no puede hacer nada referente a lo que sentimos sino odiamos aquello que nos hace esclavos.

No hay manera de controlar cualquier sentimiento, si lo toleramos.

¡Tenemos que ser radicales y arrancarlo con violencia!

Si el camino es confesarlo, enfrentando la vergüenza; perder momentáneamente una “posición” o destruir para siempre algo que satisface nuestra carne, ¡es lo que debemos hacer! No podemos esperar que todo se contamine, ya que apenas un sentimiento o una pizca de emoción, es suficiente para destruirnos completamente.

¿Cuántos matrimonios ya han sido destruidos por un “simple” momento de placer? ¿Cuántas vidas se han acabado, por un momento de ira, llevada al extremo?

Jesús dice que, si un ojo nos hace pecar, debemos arrancarlo…

¡¿Y porqué no los dos?!

Porque, si una cosa mínima nos hace tropezar y caer, aunque no hayamos consumado el acto, ya es suficiente para arruinarnos.

El peligro está en encarar los sentimientos o los errores personales como algo “normal”. Aprendemos a convivir con ellos, sin darnos cuenta de los daños que estos causan o podrán causar. A fin de cuentas, todos somos pecadores. ¡¿Quién no siente?! Esta es una afirmación muy frecuente para justificar la raíz del pecado. Así continúan alimentando los errores y sentimientos, que ofrecen una sensación momentánea de placer.

El pecado tiene un “dulce” sabor, mientras que es novedad, una aventura o una buena sensación. Por eso nadie quiere renunciar a él, insistiendo en practicarlo de forma oculta. No quieren renunciar a sus deseos más íntimos, pero, al mismo tiempo teme “ensuciar” su reputación delante de los demás.

El mundo está en caos y este tipo de pensamientos dificulta reconocer el error y odiarlo. Cada uno vive con lo que tiene, y tampoco se preocupa en traer a la existencia aquello que no existe.

Se trata el sentimiento con “piedad” y no con violencia.

Esta es la palabra: ¡VIOLENCIA!

Cuando algo pone en peligro mi comunión con Dios, mi vida, e integridad, soy yo quien debo arrancarlo y dejarlo de alimentar.

Mientras que aquello que yo deseo ocupe mi mente y consuma mis fuerzas, estaré condenada a ser eternamente vencida por eso.

“Si tu ojo derecho te escandaliza, arráncalo… ” (Mt.5:29)

¡¿qué es esto, sino VIOLENCIA?!

Yo lo hago contrarrestando mi naturaleza carnal. Y ¡rápido! ¡No se puede tratar un problema que esta basado en un sentimiento o emoción con la tolerancia!

Incluso, aunque seamos conscientes de la fe inteligente, si sentimos nerviosismo, inquietud o inseguridad, estos u otros sentimientos; no deben volverse incontrolables… Errores, todos podemos cometer; ¡el problema es que estos nos dominen!

Alimentarme de una determinada situación negativa y vivir en función de la misma.


Viviane Freitas

No hay comentarios:

Publicar un comentario