Soy el tipo de persona sentimental, recuerdo que de niña, cuando miraba un comercial de jabón en polvo, mis ojos se llenaban de lágrimas… ¡Créanlo!
El tiempo pasó y…
Al mirar una película triste, lloro como si yo fuera la persona que está sufriendo en la pantalla.
Si la película es de lucha, quiero salir golpeando todo lo que está delante.
Si es de danza, tengo ganas de salir bailando por la casa.
Si es de amor, quiero agarrar a mi marido.
Si es de suspenso, me asusto, grito aúnque no quiera, me tapo los ojos y los oídos.
Cuando leo acerca de una tragedia y de muchas muertes en el periódico, lloro como si hubiese perdido a un familiar.
Si leo o me entero de la tristeza de alguien que perdió un ser querido, me siento triste como si fuera esa persona.
Si visito un enfermo en un hospital, me emociono.
Si vamos a los orfanatos, ¡quiero llevarme a casa a todos los niños!
Sé que muchas de ustedes se sienten identificadas conmigo con tantas emociones y muchas otras que ni mencioné.
Vivir con estas emociones nos hace como las olas del mar, un momento arriba, otro abajo.
Es verdad que estas emociones aún las vivo, al fin y al cabo, soy humana y llena de defectos, pero existe algo que se añadió a mi vida, algo maravilloso, que me trajo equilibrio, que me hace poner los pies en el suelo, que me hace luchar y vencer este torbellino de emociones…
¡La fe! ¡Un regalo de Dios para todas nosotras!
Usé los ejemplos de arriba para enfatizar, pero la fe es un arma que debe ser usada siempre y, principalmente, contra las emociones más profundas y negativas que nos asolan todos los días.
Cuando estés triste, usa tu fe para levantarte.
Cuando alguien te diga que no lo lograrás, usa tu fe para creer en ti misma. Ve adelante y conquista.
Cuando todo parece salir mal, usa tu fe y saldrá bien
Cuando los familiares te persigan, usa tu fe y cree que Dios los transformará.
Cuando te sientas sin nadie en este mundo, usa tu fe, ¡Jesús está contigo! Y si Él está contigo ¡no necesitas a nadie más!
¿Qué sería de nosotras si no fuera por nuestra fe?
¡Estaríamos derrotadas por nuestras emociones!
¿No sabes cómo usar tu fe?
Visita la Iglesia Universal más cercana y aprenderás.
Nanda Bezerra

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