viernes, 28 de diciembre de 2012
La Traición
"Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón" (Mateo 5:28)
Cuando oímos hablar de adulterio enseguida pensamos en traición conyugal.
Pero en realidad existen varias formas de infidelidad que nos revelan errores que están ocultos. No es apenas es hecho de codiciar a otro hombre o a otra mujer que me convierte en adúltera.
¿Cómo es eso?
El hecho de desear algo que no me pertenece o que no vino de Dios para mí. ¡me convierte en infiel!
La traición surge de forma silenciosa, primero en los pensamientos, generando fantasías que la llevan a un mundo irreal: Vive soñando con una vida que no es la suya, dando rienda suelta a los sentimientos provocados por emociones pasajeras.
Su vida se basa en “aventuras”; crea en su mente romances de ficción que no tienen nada que ver con su día a día espiritual, físico o sentimental.
Ella se queda imaginando quién podría ser, o qué podría hacer; cómo sería su vida si sus elecciones hubiesen sido diferentes… y es justo aquí, en esta posición, que se encuentra el peligro de la traición.
Hoy en día el ser humano vive en búsqueda del factor novedad de forma deliberada.
En relación al adulterio en el matrimonio; cada uno hizo un voto de fidelidad a su marido o a su esposa, sin embargo buscan fuera de casa aquello que no les satisface o no les completa.
Cuando uno de los dos – o ambos – no aprenden a resolver sus diferencias, se generan peleas y discusiones que dan lugar a una serie de sentimientos: La tristeza, frustración, un matrimonio frio. Si esta situación no se resuelve a tiempo, el resultado inevitablemente será el verdadero hecho de la traición.
Este es el mayor problema: Agradar y alimentar la mala intención del corazón. ¡El adulterio no se limita a un hecho de traición, sino que es un problema arraigado que debe ser identificado y ARRANCADO!
Viviane Freitas
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