La mujer muy racional y el hombre muy sensible. Hasta ahí todo bien, de fuera parece algo muy simple y hasta muy común hoy en día. Pero, ¿será que lo exagerado no estorba en la vida de la pareja? Sin embargo, la división de tareas y el intercambio de funciones pueden ser de común acuerdo entre la pareja.
"Hoy hay familias donde la mujer llega más tarde que el hombre entonces, quién llega primero hace la cena, por ejemplo. Esto es normal y hasta saludable. Pero el problema es cuando el hombre se acomoda en el papel de quedarse más tiempo en casa y la mujer termina siendo más autoritaria para ocupar el lugar de suplidora. Él termina haciendo un papel más femenino y ella el de hombre de la casa", explica la psicóloga Aline Desiré Lemos.
Según ella, un hombre que tiene su lado más sensible aflorado puede ser el resultado de otras cosas. "Puede ser que él haya sido criado siempre con muchas mujeres - como madre, abuela, hermanas, tía - por eso él llora más, y es más emocional. Pero esto no tiene nada que ver con el homosexualismo".
En contrapartida, para equilibrar la relación, la mujer comienza a ser más racional, más fría. "A la mujer le gusta sentirse protegida, amada, segura en cualquier relación, pero también le gusta su independencia económica y autonomía en su vida. Esto sucede después que la mujer se dio cuenta de la necesidad de salir a trabajar y conquistar su espacio profesional, pero dejo al hombre perdido en qué papel debe desempeñar", explica Aline.
La sensibilidad y el dominio
En una relación donde el hombre es extremadamente sensible y la mujer más racional, los papeles se invierten. "Si la mujer pasa a ser la dominante en la relación, la proveedora, consecuentemente el hombre asume una actitud de sumisión. Ella va a dedicarse mucho más a las labores profesionales y él a los domésticos, y en algunos casos, esto funcionará por un tiempo, pero pronto uno de los dos o ambos se sentirán incómodos con este intercambio de papeles pudiéndose causar la separación".
Para la psicóloga, existe una gran diferencia entre un hombre sensible y un hombre que se deja dominar por la mujer. "Un hombre sensible es aquel que se coloca en el lugar del otro, que es compañero, amigo, solidario, que recuerda fechas importantes para ambos y entiende a una mujer en los momentos difíciles, que tiene su propia opinión. Pero, él sabe cuándo debe o no ceder, el momento adecuado para hablar, defiende sus ideas de forma clara y amigable, sin ser agresivo. Un hombre débil o dominado es aquel que no consigue opinar, no enfrenta sus males interiores y se deja llevar o dominar por la mujer. Ella asume el papel de proveedora y él acepta esta situación".
Aline concluye diciendo que no existe una receta para que la mujer se vuelva más sensible y el hombre más racional. "Lo que existe es el tipo de estructura psicológica de cada ser humano y cómo cada uno se adapta y acepta determinado papel. Para cambiar un cuadro de estos se requiere esfuerzo, trabajo y disponibilidad de cambiar de ambos".
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