
Es natural que cuando una pareja empieza a pensar y correr tras los preparativos para la realización de una boda, que algunas preocupaciones surjan e influyan en los pensamientos: las diversas cuentas por pagar, la adaptación de dos personas diferentes, la rutina de una nueva casa, personas que efectivamente harán parte de su vida, entre otras situaciones.
Pero ¿cuál es la decisión más importante para no equivocarse en ese gran paso y convertir lo cotidiano en un poco más simple y fácil de administrar? Para la psicóloga Rita Medeiros de Souza lo más importante es pensar donde los recién casados van a vivir, ¿qué lugar será elegido para su hogar?
"El primer consejo es tener su propio espacio. No viva en el mismo inmueble que otras familias. Busque crear un nuevo hogar. Muchas veces, es inviable comprar una casa, entonces considere alquilar una casa pequeña, pero nunca juntos”, sugiere la psicóloga.
Según Rita, muchas veces vale la pena esperar un poco más para la boda y así crear una base sólida para la unión de la pareja que se está formando, en lugar de actuar de manera impulsiva y lamentarse más adelante. Después de todo, por más que las personas piensen que no, siempre habrá alguien que se entrometa y no todos lo consideran como algo constructivo.
"Siempre me fue muy bien con mi suegra y mis cuñadas, pero, después que me case fui a vivir con ellas, a pesar de que ellas rara vez daban opiniones sobre situaciones relacionadas a mi vida de casada, yo no tenía más paciencia y todo de ellas me parecía molesto", dice la secretaria de Joyce Barros.
Según la especialista, cuando el contacto con la familia es muy próximo o incluso con otras personas, la relación - aunque los dos no lo perciban – se va desgastando, las peleas comienzan a surgir y la paciencia disminuye.
Si esto ocurre y no sea posible cambiar esta situación, busque conducir las situaciones adversas con el fin de mantenerse distante de desacuerdos que puedan afectar la vida en pareja.
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