domingo, 9 de octubre de 2011

¿Vamos a tener nuestros sueños realizados?

En la Biblia está escrito que el pueblo de Israel vivía amargado a causa de la situación que estaba pasando, principalmente por tener la vida en el barro.

¿Qué es tener la vida en el barro?

Es tener la vida por el piso, por el suelo, completamente destruida por los problemas y dificultades atravesadas día a día.

Es vivir humillado, avergonzado, despreciado por todo y por todos.

Tener la vida en barro es tener el matrimonio completamente destruido por las peleas, la indiferencia, la frialdad, los golpes, las traiciones, y, finalmente por la separación.

Tener la vida en el barro es sufrir el dolor de la desilusión, del desengaño, de la decepción, de la soledad, por no conseguir ser feliz, a pesar de tener a alguien a su lado.

Así vivió hace muchos años atrás el pueblo de Israel y así viven muchas personas a pesar de estar dentro del Cenáculo del Espíritu Santo.

El pueblo de Israel creía en un Dios vivo, así como creemos nosotros, pero el hecho de creer solamente no era suficiente para que la situación pudiera cambiar.

Antes, ahora y siempre es necesaria la manifestación de nuestra fe, nuestra entrega, nuestra determinación, nuestro sacrificio, del 100% de nuestro ser en el altar de Dios.

¡No queremos decir con esto que todo será fácil o cambiará de manera fácil, porque no será así!

Cuando Dios vio al pueblo en aquella situación, llamó a Moisés dándole la orden, pasándole una energía, para sacarlos de allí y llevarlos a una nueva tierra, a una nueva vida, por supuesto que eso les costaría un verdadero sacrificio.

Cuando el mal se dio cuenta de que Moisés trataría de sacar al pueblo adelante, inmediatamente comenzó a trabajar haciendo que la carga que el pueblo llevaba fuera más pesada, justamente para que ellos se desanimaran y abandonaran sus sueños.

“Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.” Éxodo 5:9

Dígame si no es eso lo que muchas veces pasa: usted comienza a luchar haciendo frente a sus problemas, perseverando en la Terapia del Amor, cosa que muchos jamás se imaginaron que iban a hacer y lo hacen, con la intención de hacer que su sueño se haga realidad, y de pronto se da cuenta de que los problemas comienzan a aumentar haciéndole muchas veces desanimar y desistir de sus objetivos, bajando los brazos y resignándose a la situación en que está.

Pero aun viviendo todo eso, Dios anima al pueblo como nos a animado a nosotros también diciendo:

Por tanto, dirás a los hijos de Israel: “Yo soy el Señor; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por Mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que Yo soy el Señor vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto.
Y os meteré en la tierra por la cual alcé Mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y Yo os la daré por heredad. Yo, el Señor”. Éxodo 6:6-8

La pregunta es:

¿Vamos a entrar en la tierra prometida?

¿Vamos a tener nuestras vidas restauradas?

¿Vamos a tener nuestros sueños realizados?

¿O llegaremos delante de la puerta que debemos cruzar para alcanzar nuestra victoria y retrocederemos?

¡Sólo va a depender de nosotros!

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