domingo, 2 de octubre de 2011

A quien usted escuchara?

Ezequías se había rebelado en contra la situación que el pueblo estaba viviendo, porque no era justo creer en un Dios vivo, en el Espíritu del Amor, y vivir de la manera en que lo estaban haciendo. Por eso comenzó a llevar al pueblo a una fe inteligente, a una indignación, para que la situación pudiera cambiar por completo y para que ellos pudieran disfrutar lo mejor de Dios para sus vidas.

Es justamente eso lo que nosotros estamos haciendo aquí, en la Terapia del Amor, sábado tras sábado: los estamos llevando a ustedes a que crean en las promesas de Dios relacionadas a su propia vida, a su felicidad, esforzándose, luchando, sacrificando, colocando toda su fuerza, y dando el 100% para que se cumpla lo prometido.

Aquí usted jamás escuchó una palabra de derrota, desánimo o desaliento, y jamás la escuchará, porque creemos que Dios cumplirá con lo que prometió.

Cuando el propio mal se dio cuenta de que Ezequías estaba tratando de ayudar al pueblo mostrándole el camino de la felicidad a la gente, el mal envió su ángel a que le hablara.

Dijo el ángel del mal: ¿Qué confianza es ésta…? ¿en quién confías para que te rebeles contra mí?

Ahora pues, yo te ruego que te alíes al rey de Asiria (el propio mal), mi señor, y yo te daré dos mil caballos… (Ezequías no le dio importancia).

Entonces el ángel del mal gritó fuertemente, diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria (el propio mal). No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar. Ni os haga Ezequías confiar en Dios, diciendo: Ciertamente Dios nos librará…

No escuchéis a Ezequías: porque el rey de Asiria (el propio mal) dice así: Haced conmigo paz, y salid a mí…Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Dios nos librará.

Y es justamente eso lo que el mal está tratando de hacer hoy, ahora, mientras estamos hablando y predicando. El mal está ahí, a su lado, a través de alguien, diciendo las mismas palabras que fueron dichas al pueblo en aquel momento, y si no es a través de una persona, es en su propia mente que él habla. Aquí en la iglesia está todo bien, pero el problema es cuando usted está afuera, en su trabajo, en la universidad, con su grupo de amigos o familiares, o en casa cuando usted está desocupada, con la mente vacía.

Por eso les digo, ¡hay que tener cuidado!!!!

Tenemos que tener la mente siempre ocupada con las cosas de Dios, las promesas de Él tienen que estar siempre pendientes resonando en su mente, y si es necesario alejarse de algunas personas, no lo dude, “es mejor solo que mal acompañado”.

Por haber dado oídos al mal, muchos terminaron perdiendo lo mejor del Espíritu del Amor para sus vidas.

Y la pregunta del millón es:

¿A quién escuchará usted? ¿A quién le hará caso usted?

Rechace las dudas, los pensamientos negativos, y luche con toda su fe, ponga más fuerza de la que usted ha puesto hasta ahora, faltan apenas 92 días para que se termine el año…

¿cómo lo terminará usted?

Dios los bendiga.

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