miércoles, 28 de septiembre de 2011

Que perfil esta buscando Dios?

Comencemos por la definición de perfil: Son todas aquellas características y habilidades que una persona tiene, las cuales pueden identificar el carácter de ella, su comportamiento en medio de la sociedad y el futuro que le espera.

Desde el punto de vista espiritual en cuanto a una relación hombre-mujer ¿Cuál sería el perfil perfecto? Esta respuesta la podemos ver claramente en la Palabra de Dios: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. (1 Pedro 3:1,7)

Lo que hoy en día vemos es todo lo contrario y eso se debe a que cada hombre como cada mujer se han preocupado por sus propios intereses, saciar sus expectativas plasmadas por sus anhelos egoístas, llevar la vida en libertinaje, sin compromiso, cada quien luchando y esforzándose para alcanzar lo que quieren individualmente, lograr una figura delante de la sociedad aparente, viviendo según los impulsos de sus sentimientos.

Resultado de ese perfil: matrimonios destruidos por infidelidades, amarguras por decepciones, maltratos físicos y psicológicos de ambas partes, relaciones sin compromiso, saciar el placer nada mas, traumas por divorcios, complejos y tendencias, vicios y descuido de la apariencia, sed de venganza, suicidios y homicidios, y lo que es peor contribuir con la destrucción de la sociedad al dejar los ejemplos a los hijos que más tarde seguirán los pasos equivocados.

¿Cómo puede una persona, hombre o mujer, evitar eso? ¿Se puede recuperar una relación fracturada por ese tipo de vida?

Es exactamente aquí que entra el trabajo hecho por el Espíritu Santo en la Terapia del Amor, es el tratamiento que Dios hace en las personas que lo entienden y aceptan, para darles la bendición de sus promesas en cuanto a la vida sentimental, es necesario que la persona permita a su inteligencia dirigir sus sentimientos, ya que Dios habla en el intelecto y no en el corazón, es importante que quede claro y grabado, lo imprescindible de la perseverancia, confianza, convicción, certeza, compromiso, características que solo se originan en el intelecto y no en el corazón. Es impresionante la cantidad de personas que hay en la iglesia que en el campo sentimental son tan infelices, a diferencia de las que vienen por primera vez debido al programa de tv, invitación de otro miembro, periódico, página web, o la respuesta al correo enviado, que son orientadas a vivir la fe, las que ya están dentro de la iglesia desde hace tiempo deberían reflejar el brillo de la bendición sentimental.

Hay muchos que inconscientemente tienen una alianza con la soledad aunque estén casados, o con una relación de noviazgo, con los que están solteros ni hablar, por el hecho de no dejarse preparar en la Terapia del Amor para recibir el Espíritu del Amor, tal Espíritu los capacita para que los sentimientos no seduzcan la inteligencia, de esa manera logran tener el perfil que Dios quiere encontrar para poder derramar la bendición sentimental, hacer la cadena en la Terapia del Amor no significa que la persona esté buscando pareja o este desesperada por una, por lo contrario significa sanar las heridas hechas por los sentimientos venenosos, y ser dirigidas por Dios para la gran bendición.


No hay comentarios:

Publicar un comentario