domingo, 29 de septiembre de 2013

Evite los engaños del corazón

No es desacertado que muchos se desesperen cuando los abandona el marido, la esposa, el compañero, el novio o la novia. El dolor del corazón es tan grande que la sensación sentida es de total rechazo. Sin mencionar la debilidad sentida, principalmente, por la impresión (falsa, es importante resaltar), de que nunca más logrará ser feliz nuevamente.

Por eso aquí están los secretos para no ser engañados por el corazón:

Busque la dirección del Espíritu Santo. Buscando la dirección del Espíritu Santo, con certeza la persona será guiada por Él y no se equivocará en la búsqueda de su gran amor. Tenemos en la Iglesia la Terapia del Amor, que orienta y ayuda a los solteros a encontrar su otra mitad.

Observe las actitudes. A través de las actitudes, del comportamiento y de los frutos de su carácter, la persona puede saber si la otra es la correcta. Además de la relación que la persona pueda tener con Dios.

Sea sabio. La Biblia dice que la mujer sabia edifica la casa y la necia la destruye con sus propias manos (Proverbios 14:1). Entonces, a través de la infidelidad, de la mentira, del egoísmo y a partir del momento en que paran de sacrificar el uno por el otro y principalmente para Dios, la mujer e incluso el hombre pueden destruir la relación.

Sea racional. En una relación afectiva, la razón debe hablar más alto. Porque cuando se actúa con emoción, se está siendo engañado por el propio corazón, como dice en Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. Sin embargo, cuando se actúa con la razón, se actúa con la cabeza, que piensa. Es por eso que la mayoría de las relaciones está destruida, porque la mayoría de las personas actúa con la emoción.

No caiga en la rutina. Para que una relación sea feliz y duradera, en primer lugar debe existir la presencia del Espíritu Santo en la vida de la pareja, porque de Él viene el verdadero amor. Con Él, esa pareja tendrá conciencia de que es necesaria una renuncia diaria en beneficio uno del otro. También es importante mantener el cariño, la confianza, una amistad sincera uno con el otro, tener diálogo y una vida íntima activa (para los casados). Además de eso, nunca dejar que la relación caiga en la rutina.


Use la fe. Para quien está esperando por el verdadero amor, el consejo que doy es: no permita que la ansiedad se apodere de usted, y busque usar su fe en la Terapia del Amor. Porque solo se cosecha cuando se siembra.

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